Anoche, los espacios del Centro Cultural de Arte Moderno se convirtieron en el epicentro de una propuesta vanguardista, con el estreno de HisterIA, la aguda propuesta creada por Ricardo Arispe, con el apoyo técnico y de producción del CCAM, en alianza simbiótica con las herramientas de la inteligencia artificial, co-creadora de esta experiencia-experimento, tal como la denominó su autor.
Presentada como la post-clausura de la exposición BOTANIK —que durante cinco meses estuvo abierta en la sala de exposiciones del CCAM—, HisterIA se reveló como una intersección perfecta entre la dramaturgia contemporánea, la psicología humana y el pulso tecnológico actual.
Desde la entrada, el público percibió que no asistiría a una función habitual: la sala de conciertos desafió sus límites escénicos para convertirse en catalizador de estímulos visuales y conceptuales regidos por algoritmos.
La propuesta de Arispe logró que la IA no fuese un simple accesorio técnico, sino un personaje omnipresente, una entidad que observaba y devolvía las obsesiones, miedos e histerias de la sociedad moderna.
ESCUCHA, OBSERVA, ACTÚA
El núcleo de la experiencia radicó en cuestionar los límites de nuestra propia mente en la era de la hiperconectividad.
Arispe expuso el manifiesto de su obra a través de una narrativa orgánica fragmentada, donde la “histeria” colectiva e individual se deconstruyó frente al espectador, en discursiva mixtura con pasajes de BOTANIK y de TORO, su nuevo proyecto.
La dualidad orgánica-digital de Cattaleya, conductora de la experiencia, exploró cómo las neurosis cotidianas encuentran un catalizador en las pantallas.
La IA aportó texturas sonoras y proyecciones visuales que respondían al pulso mordazmente aleatorio de la acción, haciendo que la experiencia de anoche fuera profunda e inquietante.
Los asistentes se vieron inmersos, reflejados, retratados en los dilemas planteados en el escenario: la urgencia de la aprobación digital, el aislamiento tecnológico y la delgada línea que separa el discernimiento consciente de la desmesura automatizada.
El silencio reflexivo que antecedió al aplauso da cuenta de ese viaje.
Con esta producción, el Centro Cultural de Arte Moderno afirma su apertura a los nuevos lenguajes artísticos, su compromiso con la experimentación a través de proyectos innovadores que desafían el formato tradicional de las artes escénicas y visuales en Caracas, integrando la tecnología no como un fin, sino como un puente conceptual.
HisterIA fue una sacudida sensorial y analítica. Una muestra de que el arte actual no puede ignorar a la inteligencia artificial, sino que debe cuestionarla, jugar con ella y, a la manera de Ricardo Arispe, develarla en escena
Yubirí Arraiz Pinto


















