Paisaje Expandido [BotaniK]

Paisaje Expandido [Botanik]
Ricardo Arispe
Diciembre 2025 – Marzo 2026
Centro Cultural de Arte Moderno (CCAM)

Textos críticos:
Gerardo Zavarce
Humberto Valdivieso

Apoyan:
ColectiBot
Arts Connection Foundation
Sun Music Pro
Tukeke Music Boxes.

SKU: EXPINDCCAM202501 Categoría:

Descripción

Registro de sala

Inauguración

Promoción

Palabras de Bienvenida

En nombre del Centro Cultural de Arte Moderno CCAM, extendemos nuestra cordial bienvenida a la inauguración de Paisaje Expandido. Botanik, de Ricardo Arispe.

Este espacio, como Centro Cultural consolidado, abrió sus puertas al público un 30 de noviembre de 1990 con la muestra Manuel Cabré. El Ávila: Un tema inagotable. Aquella primera exposición estaba enmarcada, además del homenaje al artista en sus 100 años de nacimiento, en la promoción de la conservación ambiental y, especialmente, de El Ávila, una visión impulsada por la Fundación Consolidado. Entonces, formamos parte de la organización y el montaje de las obras.

Treinta y cinco años después, al transitar estas salas, es inevitable relacionar aquella historia…

Cabré, en 1912, formó parte del movimiento de ruptura contra el academicismo rígido que dominaba la enseñanza artística. Fue un integrante fundador del Círculo de Bellas Artes, grupo de artistas que se rebelaron contra las enseñanzas académicas impartidas para asumir el paisaje pintando al aire libre. Más tarde, a sus 70 años, imposibilitado de pintar in situ, creó su propia tecnología: una especie de proyector artesanal donde ensamblaba y proyectaba fragmentos de obras previas para crear nuevos paisajes.

Hoy, experimentamos una nueva ruptura, un nuevo acercamiento y una nueva experiencia visual al paisaje, así como al montaje de una exposición. Esta vez, en el CCAM, nos vimos entusiasmados a repensar la transformación de cómo se exhibe, se experimenta y se activa el espacio expositivo en estos tiempos. Este proceso se ha acelerado con la inmersión digital: tecnologías como la realidad virtual, aumentada y los entornos multisensoriales han redefinido el concepto de exposición. Es precisamente este nuevo marco conceptual el que Ricardo Arispe nos presenta hoy en estos mismos espacios.

Como Centro Cultural de Arte Moderno, nuestra arquitectura, museografía y narrativa se abren a una dinámica orientada a una experiencia memorable y emotiva, así como a una reconexión activa con el espacio expositivo, su entorno cultural y su dimensión simbólica. El mensaje se mantiene: el paisaje y la preservación de la naturaleza como temas centrales, reinterpretados a través de la sensibilidad y la ruptura del artista.

Las nuevas formas de inmersión nos permiten reimaginar… Es el mismo llamado de ayer con Manuel Cabré y de hoy con Ricardo Arispe, demostrando que el Paisaje está verdaderamente Expandido: en el tiempo, en la técnica y en el pensamiento.

Muchas gracias.

Elida Salazar
Gerente general de Artes Visuales
Centro Cultural de Arte Moderno


Texto institucional

El Centro Cultural de Arte Moderno CCAM, transforma su estructura expositiva para celebrar su 35 aniversario, convirtiendo su sala de exposiciones en un portal innovador que nos transportará al origen de la vida en la era digital.

Este icónico recinto se ha reinterpretado y adaptado a la proyección de un ecosistema tecnológico que nos permitirá sumergirnos en la experiencia Paisaje Expandido.

Botanik, una creación del artista visual Ricardo Arispe, ganador del Premio AICA 2021 al Artista Joven. La propuesta nos conduce a un viaje donde las imágenes nacen de la interpretación de un mundo cuántico, hiladas por códigos, lenguajes y sistemas operativos. El artista nos lleva a explorar una antología sobre la evolución de la Inteligencia Artificial, adaptando también los extractos de su visión pionera a las salas del CCAM.

Durante 45 minutos el espectador se sumerge en una macro-dimensión que recrea la realidad microscópica. Es una experiencia envolvente que evoca el movimiento perpetuo de la creación: el cambio constante, la diversidad, la velocidad del proceso, las conexiones eléctricas, los átomos y los procesos activos.

Esta espectacular puesta en escena cobra vida gracias a una instalación técnica monumental: más de 1,000 metros de cable, proyectores inteligentes, un sonido que envuelve, horas de programación y codificación que logran una obra de arte en oscilación que viviremos juntos desde el mes de diciembre de 2025 hasta el mes de marzo de 2026. Arispe reproduce las etapas de la naturaleza y las interroga. Su obra examina la experiencia humana y los efectos —positivos y negativos— que influyen y transforman la existencia. Esto nos confronta con la perfección de los procesos naturales, una complejidad frecuentemente invisible en nuestra vida cotidiana.

Paisaje Expandido. Botanik es la primera exposición inmersiva del Centro Cultural de Arte Moderno. Es un viaje multisensorial de constantes revelaciones. Un loop donde interactuamos con la pureza y la vitalidad de la creación que se experimentan en una conceptualización de gran escala, desafiando y nutriendo nuestros sentidos.

Después de vivir la experiencia Botanik de Ricardo Arispe, obtendrás una percepción más profunda de la naturaleza, la humanidad y el universo. Serás parte del paisaje expandido del Centro Cultural de Arte Moderno.

El círculo de la vida es perfecto…Somos parte de un todo… Y todos somos necesarios.

María Beatriz Hernández de Vargas
Presidenta ejecutiva
Centro Cultural de Arte Moderno CCAM


Textos críticos

Estamos en un mundo en crisis, no hay duda de ello. Basta estar vivo para saber que el planeta y la constitución de nuestra forma humana son ahora similares a tablones inestables sobre los que caminamos a nuestro riesgo. Podemos transitarlos lentamente como en la práctica del kinhin o de forma trepidante como un kamikaze. Cada paso que damos nos ofrece un tipo de realidad, pues aunque todo está imbricado, conectado en red, nuestras decisiones nos ofrecen experiencias distintas. No obstante, hablamos de realidad aumentada, virtual, extendida y mixta, entre otras. Y cada una de estas experiencias transita entre lo imaginado y lo empírico. Botanik es, precisamente, una diatriba sobre esta condición contemporánea. Su modo expresivo emerge de las desigualdades del presente.

Nuestra era es un tejido de espacios híbridos: átomos y bits que conviven. El tiempo es relativo; su división es ficticia. La memoria divaga entre los datos que circulan de la mente humana a la inteligencia artificial, con el riesgo de estarlo haciendo sin mucho discernimiento. La naturaleza que se nos presenta aquí es una suma de versiones. Lo orgánico y lo digital abren para el espectador un horizonte sin referencias especificas. ¿Quién se expresa? ¿Una entidad llamada artista que termina diluyéndose en el proceso? ¿Las plantas de donde emergen las vibraciones que terminan siendo sonidos? ¿Un colectivo de inteligencias artificiales para las cuales todo ambiente y todo tiempo es simultáneo?

No podemos responder estas preguntas mientras estemos circulando entre los nodos de nuestro paisaje pospresente. Quizá lo conveniente sea sumergirse sin resistencia en el fluido de datos de la inteligencia artificial, en las frecuencias vibratorias de la existencia de todas las especies, en los tránsitos e interconexiones que nos propone el artista aquí. Esta muestra es el resultado de la acción del instante presente, de la experiencia inmediata de lo contemporáneo. También, de la descentralización y la fugacidad de la atención, de la manufactura y distribución de una intuición tecno-orgánica. De muchas cosas que no podemos ver con claridad y debemos dejar a la imaginación, pero con el discernimiento propio de las siguientes palabras de George Bataille: “Si el hombre no cerrara soberanamente los ojos, acabaría por no ver lo que merece la pena ser mirado”.

Humberto Valdivieso


Paisaje Expandido: Ecologías del trance, el dato y la respiración del mundo

El mundo respira. Lo hace en la humedad suspendida del aire, en el murmullo de la vegetación que emerge incluso en territorios inhóspitos, en la insistencia del trópico que rehace el verde una y otra vez. Paisaje Expandido [Botanik] del creador Ricardo Arispe (Barquisimeto, Edo Lara, 1980) parte de esta intuición: atender al entorno, percibirlo, permitir que sus impulsos —viento, luz, humedad, señales bioeléctricas— se transformen en lenguaje. En el ámbito tropical y caribeño, esta respiración adquiere una densidad particular, marcada por desplazamientos, migraciones, luminosidades súbitas y atmósferas que se extienden más allá de cualquier frontera visible.

Aquí, la naturaleza no se mira desde lejos: se experimenta desde dentro. Esta aproximación retoma una tradición que concibe lo vivo como trama de fuerzas, como tejido dinámico más que como escena estática. Esa percepción del mundo como organismo en movimiento reaparece, ahora mediada por tecnologías capaces de revelar dimensiones ocultas y traducir variaciones mínimas en experiencias sensibles. Una continuidad del espíritu humboldtiano, que experimenta la naturaleza a través de nuevas vías y sensibilidades y la representa a través de nuevas sensibilidades.

Las mediciones registradas por la estación meteorológica del CCAM —temperatura, viento, intensidad lumínica, humedad— junto con las señales bioeléctricas de una planta conectada al sistema constituyen la base de esta propuesta. En los trópicos, estos parámetros se comportan con una vitalidad cambiante: ráfagas cálidas, sombras que se abren tras la lluvia, corrientes que descienden de montañas y costas, brotes vegetales que avanzan incluso en superficies intervenidas. Estos datos, interpretados por inteligencias artificiales, generan imágenes y sonoridades en transformación continua. La sala deja de ser contenedor estable para convertirse en organismo inmersivo, impulsado por la energía del entorno.

Con ello, la noción clásica de paisaje —ventana que separa al observador del mundo— se disuelve. Lo que surge es un territorio que no se limita a ser visto: actúa, afecta, interviene. Esta inversión recuerda reflexiones contemporáneas sobre espacios que “entran en trance” cuando se activan sus agencias no humanas. En Botanik, esta presencia se vuelve tangible: planta, atmósfera, algoritmos y visitantes forman parte de un mismo circuito sensorial.

Entender la naturaleza como sistema complejo resulta esencial. En regiones tropicales, esa complejidad se vuelve evidente: la humedad adquiere cuerpo, la luz oscila con violencia, la vegetación emite señales que atraviesan silencios. Botanik materializa estas interdependencias mediante una red de retroalimentaciones: planta, sensor, algoritmo, sonido, proyección, cuerpo, atmósfera. Más que jerarquías, propone relaciones.

En este ecosistema ampliado, la percepción se expande. El vínculo afectivo con el territorio —su calor suspendido, sus sombras fracturadas, su carga atmosférica— se profundiza al ser amplificado por tecnologías que hacen audibles y visibles procesos antes inaccesibles. Cuando mínimas variaciones —un leve cambio térmico, la microactividad de una hoja— emergen como vibraciones de luz o sonido, surge una sensibilidad distinta: una forma de estar en el lugar que incorpora ritmo, luminosidad y densidad caribeña.

El territorio tropical ya no aparece como fondo ni decorado. Se revela como cuerpo, como entramado de datos y pulsos que dialoga con quienes lo recorren. La sala se transforma en punto de encuentro donde el entorno se expresa. En lugar de imagen, lo que se ofrece es respiración.

Paisaje Expandido [Botanik] ensaya una forma contemporánea de relacionarnos con lo vivo desde la interioridad. A través de tecnologías sensibles, invita a reconocer fuerzas que sostienen la vida y que, aunque presentes, rara vez percibimos. No busca representar el mundo, sino compartir con él un estado. No pretende capturarlo, sino habilitar su expresión. En esa apertura, la naturaleza se manifiesta como sistema que vibra, responde y se reorganiza.

No es una experiencia contemplativa, sino relacional. No trabaja desde la distancia, sino desde la inmersión. No se limita a mostrar: transforma. Ubica a cada visitante dentro de un entramado donde conviven cuerpos humanos, entidades vegetales, naturaleza y dispositivos tecnológicos, todos comprometidos con una misma tarea: escuchar, interpretar, resonar.

Respirar implica intercambio. Paisaje Expandido [Botanik] es, en su esencia, un ejercicio de respiración compartida: planta, atmósfera, tecnología y ser humano forman un ciclo único. En ese flujo, el entorno tropical se vuelve sonido; la planta, luz; el algoritmo, gesto; el visitante, parte activa del sistema. Allí, en la vibración conjunta, aparece una ecología que supera la noción tradicional de paisaje y sugiere un modo distinto de habitar el mundo. No es un territorio que se mira: es un territorio que se siente. Un cosmos cálido, húmedo, eléctrico. Y quienes ingresan en él no son observadores externos: participan de su confluencia e interconexión. .

Gerardo Zavarce

Andermann, Jens. Tierras en trance: Arte y naturaleza después del paisaje. Santiago de Chile: Ediciones Metales Pesados, 2018.

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